La relación de Lionel Messi con la Copa del Mundo no fue una línea recta hacia la gloria, sino una historia de dos décadas contada en seis actos, donde cada torneo fue el reflejo de en qué momento futbolístico, físico y emocional estaba. Desde su irrupción como juvenil hasta transformarse en el máximo goleador histórico de la competencia con 21 goles en 34 partidos, el rosarino se convirtió en uno de los tres únicos futbolistas de la historia en jugar seis mundiales.

Alemania 2006: la chispa precoz y el primer desencanto

El 16 de junio de 2006 en Gelsenkirchen, con 18 años y 357 días, un Messi de melena larga entró ante Serbia y Montenegro y se convirtió en el goleador argentino más joven en un Mundial tras sellar el 6-0 final. Aquel extremo veloz sorprendió al mundo por sus cambios de ritmo con la pelota pegada al pie. Pero la aventura terminó con una imagen que lo marcó: sentado en el banco durante la eliminación por penales ante Alemania en cuartos de final, con toda la bronca de no haber podido jugar.

Sudáfrica 2010: el enganche bajo la conducción de Maradona

Con Diego Maradona como técnico y con la cinta de capitán por primera vez en el último partido de grupos ante Grecia, Messi pasó a ser el organizador principal del ataque argentino. Aunque no convirtió goles en cinco partidos, fue clave en la generación de juego, con tres asistencias y varias situaciones que se estrellaron contra el palo o el arquero rival. La caída 0-4 en cuartos ante Alemania mostró los problemas tácticos de un equipo desequilibrado y lo dejó muy golpeado.

Brasil 2014: la capitanía y el sabor amargo en el Maracaná

Ya consagrado como el mejor del mundo, Messi asumió el liderazgo del equipo de Alejandro Sabella. Sus cuatro goles en la fase de grupos ante Bosnia, Irán y Nigeria, más la asistencia para Ángel Di María ante Suiza en octavos, llevaron a Argentina a su primera final en 24 años. La derrota en Río de Janeiro, con el gol de Mario Götze en el minuto 113, hizo que recibir el Balón de Oro del torneo se sintiera casi como un mal trago. Esa mirada fija hacia la Copa antes de la premiación quedó como el símbolo de esa herida.

Rusia 2018: el caos del equipo y un destello de genio

En medio del ciclo de mayor desorden institucional y táctico de la Selección, el Mundial de Rusia puso a prueba el ánimo del capitán. Después del penal fallado ante Islandia y el traspié con Croacia, Messi salvó al equipo con una jugada brillante ante Nigeria: control de muslo a la carrera, amortiguación con el empeine y definición cruzada de derecha. La eliminación 3-4 en octavos frente a Francia cerró una etapa desgastada y dejó en claro que hacía falta una reconstrucción de fondo.

Qatar 2022: la obra maestra

A los 35 años y con un equipo armado a su medida, Messi tuvo un mes magistral. Autor de siete goles y tres asistencias, marcó en todas las instancias eliminatorias: octavos ante Australia, cuartos frente a Países Bajos, semifinal contra Croacia y un doblete en la final ante Francia. Cerró el torneo levantando la Copa del Mundo y se llevó su segundo Balón de Oro mundialista.

Estados Unidos - México - Canadá 2026: el récord y la despedida en la cima

En su sexta cita mundialista, Messi administró mejor sus energías para actuar como un armador de precisión en tres cuartos de cancha y un definidor efectivo dentro del área. En el torneo sumó ocho goles —incluido un triplete ante Argelia, veinte años exactos después de su debut— para llegar a 21 goles en Mundiales, superando el récord de 16 tantos de Miroslav Klose (aunque luego fue superado por Kylian Mbappé). Se despidió del torneo más importante del fútbol con la Bota de Oro y el Balón de Plata, cerrando veinte años ininterrumpidos en la elite del deporte.